Un marchante de arte internacional siempre tiene un hogar en WeWork

Este marchante de arte y antigüedades encuentra la motivación, una comunidad y comodidad de la mano de WeWork On Demand

Daniel Rootenberg, que posa en WeWork 154 W 14th St en Nueva York, usa WeWork On Demand para gestionar su negocio de arte: Jacaranda Tribal. Fotografías de Stefanie Delgado/WeWork

La forma en la que trabajamos ha cambiado por completo. La gente ya no se limita a buscar el equilibrio laboral y personal. Quieren tener la capacidad de decidir cuándo, dónde y cómo trabajan. Quieren tener la libertad de diseñar sus horarios, trabajar en áreas que les motiven y encontrarse en un espacio que se adapte a sus necesidades únicas. Se acabaron los horarios de 9 a 5 y las oficinas estándar para todos. En Todas las maneras posibles de trabajar, los miembros de WeWork comparten cómo están reimaginando sus vidas profesionales y prosperando en este nuevo mundo del trabajo.

Durante los últimos 15 años, Daniel Rootenberg ha comerciado con arte y antigüedades de todo el mundo junto a su mujer, Dori. Siempre han dirigido su negocio, Jacaranda Tribal, fuera de su casa en Nueva York, creando hermosos catálogos en línea de tesoros de África, Oceanía y América para venderlos a museos y coleccionistas privados de todo el mundo. Su casa también sirve como galería, donde organizan visitas con cita previa.

Debido en parte a la pandemia en curso, que hizo que la gente buscara nuevos intereses para mantenerse ocupada, la actividad de Jacaranda ha experimentado un rápido crecimiento. Tanto aquellas personas que compran por primera vez como los coleccionistas experimentados buscan obras de arte hermosas y únicas para disfrutarlas y exponerlas en sus hogares. Daniel también atribuye el éxito de la empresa a un nuevo interés en el patrimonio cultural y a una mayor valoración del lugar del que cada uno de nosotros procede.  

Gracias al creciente éxito de Jacaranda, Daniel y su esposa pasaban casi todo su tiempo trabajando codo a codo en su casa, sin interactuar con otras personas. Fue entonces cuando decidieron que no podían seguir dirigiendo Jacaranda Tribal exclusivamente desde su casa. 

«No quería estar en casa las 24 horas del día los siete días de la semana. Necesitaba pasar tiempo con otras personas», explica Daniel. Así que, mientras Dori mantenía su base de operaciones en su apartamento, decidió abrir una «sucursal». «Empecé probando WeWork y la energía que sentí me pareció increíble. En WeWork hay muchas empresas jóvenes y un gran entorno emprendedor. Es exactamente el tipo de entorno de trabajo que necesitaba para sentirme inspirado y motivado», explica Daniel.

Rootenberg muestra obras de arte de su galería.

Daniel se registró en WeWork On Demand para poder trabajar en cualquier lugar de Nueva York. Recientemente, ha estado acudiendo al barrio de Chelsea. «Siempre hay un lugar en el que trabajar y el espacio cuenta con unas ventanas enormes y una luz increíble», explica Daniel. «Además, está justo a la salida de mi línea de metro, y el personal es muy atento y amable». Sin embargo, la semana pasada, tras una cena de trabajo, Daniel decidió entrar en WeWork 110 Wall Street que estaba justo al lado para poder terminar un proyecto con un plazo ajustado. 

Las interacciones y las comunicaciones en persona son esenciales para mantenerme activo y seguir creciendo.

Daniel Rootenberg, marchante de arte

A lo largo de los años, mientras ayudaba a dirigir Jacaranda, Daniel ha trabajado a tiempo completo en diversos puestos financieros para varias empresas tecnológicas . También ofrece servicios de consultoría financiera a varias startup tecnológicas. Asimismo, forma parte del consejo de Education Africa, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a sudafricanos desfavorecidos a encontrar una educación de calidad y relevante. Al haber crecido en Sudáfrica, Daniel mantiene estrechos vínculos con su país de nacimiento. Incluso cuando está lejos de Sudáfrica, la nación y su gente están cerca de su corazón. 

Ahora que los viajes de negocios se han reanudado, Daniel se reúne de nuevo con los clientes en persona. Cuando viaja, depende de forma habitual de WeWork. Independientemente del lugar del mundo en el que se encuentre, WeWork es un denominador común. Ha pasado recientemente un mes en Sudáfrica, trabajando en una importante colección de arte. Por ese motivo, usó WeWork The Link en Johannesburgo como base de operaciones.

Las grandes salas de reuniones con luz natural son una de las razones por las que a Rootenberg le encanta WeWork.

La mayoría de los días, Daniel hace llamadas y explica que nunca tiene problemas para conseguir una cabina telefónica privada cuando la necesita. Termina pasando la mayor parte de su tiempo trabajando en las zonas abiertas de la oficina, donde puede interactuar con otras personas: uno de sus aspectos favoritos de estar en WeWork. 

Las interacciones fortuitas se han convertido en algo habitual. Recientemente, Daniel conoció a un joven expatriado sudafricano que estaba poniendo en marcha una empresa de atención sanitaria. Desde el primer momento, sintió una conexión inmediata con él, porque tenían mucho en común. «Me encanta tener este tipo de conversaciones. Todo el mundo está abierto a tenerlas y agradecen las oportunidades de hacer contactos que conllevan», explica Daniel. «Tengo mucha experiencia que puedo compartir. En una oficina en casa, no es posible encontrar este tipo de espíritus afines».

Salir y estar con la gente mejora su estado de ánimo. «Aunque resulta más cómodo estar en casa todo el tiempo, no creo que sea algo bueno para la salud mental», explica Daniel. «Las personas son criaturas sociales. En ese sentido, las comunicaciones y las interacciones en persona son esenciales para mantenerme activo y seguir creciendo».

Jo Piazza es un galardonado periodista, autor de superventas, estratega digital y presentador de podcasts.

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